• Leoncio Amada Nze Nlang

La financiación del sector petrolero africano con dinero africano

Desde que el Coronel Drake descubrió́ el petróleo en Pensilvania Estados Unidos en el siglo XIX, el financiamiento de la industria petrolera se fue originando a partir de los recursos propios de las empresas petroleras de la época. Hubo muchos casos en los que se reportaban fracasos, pero quienes contaron con la capacidad financiera para aplicar recursos propios a la explotación de petróleo, y posteriormente a su destilación, resultaron los que impulsaron el desarrollo de la industria petrolera. Particular mención se puede hacer del petrolero Rockefeller, quien, a través de prácticas de mercado desleales, logró crear la primera gran corporación petrolera en Norteamérica, la Standard Oil.



Desde entonces, la financiación de la actividad petrolera ha conocido un avance espectacular y se ha ido democratizando con la aparición de financiamiento a través de grandes bancos, bancos especializados, fondos de inversión, ampliaciones de capital, mercados financieros, etc.


En el desarrollo de actividades en la industria petrolera, las empresas se enfrentan a una amplia diversidad de riesgos que han influido en la toma de decisiones de inversión, particularmente en lo relativo a las acciones de exploración. Por ejemplo, una compañía puede destinar fondos a exploración de hidrocarburos y no encontrar reservas con elevada probabilidad de explotación, situación que la destina a perder sus recursos invertidos. Dichas inversiones son crecientes en la medida en que existen condiciones complejas de factibilidad de encontrar petróleo y gas natural. Pero no solo en la exploración se puede perder dinero, existe la posibilidad de que una vez perforado algún pozo, o bien no se encuentre la presión suficiente, o no exista abundantes hidrocarburos esperados para una operación rentable, o simplemente que los términos fiscales de un determinado país no permiten la monetización de los hidrocarburos descubiertos. Pero, eso no para ahí, la complejidad de las operaciones, sean exitosas o no, implica la necesidad de canalizar recursos hacia diversos aspectos propios de la explotación de los hidrocarburos como a evitar o combatir problemas medioambientales, sociales y hasta políticos.


Las Multinacionales y empresas Independientes

Las grandes multinacionales petroleras siempre han buscado orientar sus actividades en aquellas naciones que cuentan con un mayor acceso a la iniciativa privada; que ofrecen potencial para crecer, tanto en términos de su PIB como de su demanda de energía; cuentan con proyectos en donde los costos pueden ser bajos y consiguen desarrollar productos con considerado potencial de demanda, como sucede con los mercados de gas natural y gas licuado de petróleo. En otras palabras, los fondos se dirigen a aquellas zonas donde el inversor tenga mayores posibilidades de realizar considerables tasas de retorno; esta es la dinámica con la que se mueven las grandes multinacionales, incluidas sus operaciones en el continente africano.


Otro subgrupo de empresas a tener en cuenta son las llamadas Independientes; se estima que en Estados Unidos se calculaban en el año 2000 alrededor de 8,000 empresas petroleras privadas independientes, las cuales perforaban el 85% de los pozos en el país y obtenían el 40% de la producción nacional. Algunas empresas de este subgrupo han hecho incursiones en el continente africano y no les esta yendo mal.


En el mundo actual, la base para desarrollar cualquier actividad económica, social y política está ligada, entre otras cosas, con su capacidad de financiamiento. Aún cuando en muchos casos la posibilidad de realizar actividades sin recursos es viable, no se puede comprender el desarrollo de cualquier proyecto u empresa sin una base fundamental de recursos financieros para la inversión y operación para alcanzar unos objetivos de rentabilidad económica y social.


Pero no sólo el aspecto de rentabilidad es fundamental en la justificación de los agentes económicos para realizar las operaciones de financiamiento, pues es evidente que la dinámica de crecimiento de los mercados y la existencia de los avances tecnológicos, han impulsado un ambiente altamente competitivo y complejo en el que las distintas unidades económicas tienen que justificar plenamente, y ofrecer garantías optimas, para tener acceso a los recursos financieros deseados. De hecho, la creciente capacidad de los agentes económicos para incorporar la medición del riesgo como base para la canalización optima de sus recursos financieros es una condición fundamental para cualquier operación financiera.


La evolución del financiamiento de la industria petrolera mundial ha mostrado distintos momentos, reflejo de las condiciones que han enfrentado el mercado en el tiempo como han sido conflictos bélicos, distribución inequitativa del desarrollo de la tecnología, insuficiencia de recursos para la inversión, costes de producción, entre otros. El gran tamaño de la industria de los hidrocarburos involucra un sin número de actividades espacialmente separadas y técnicamente diferentes, pero estrechamente ligadas. Estas parten desde las actividades de exploración, explotación, refinación, transporte, almacenamiento, distribución y venta a los consumidores, e implican el uso de; maquinaria, equipo, infraestructura de transporte y comunicación; adquisición de terrenos, contratación de mano de obra cualificada, investigación y desarrollo; así́ como los aspectos ligados a los costos financieros, mercadotecnia, adquisición de tecnología e impuestos y políticas de Contenido Local entre los más importantes. En la industria participan empresas medianas, grandes, multinacionales y transnacionales, públicas, privadas o de capital mixto; que pueden operar dependiendo de los mercados internacionales de petróleo, gas natural, derivados del petróleo o en la producción de bienes de más valor agregado como es el caso de la petroquímica. El denominador común de todas estas actividades es la búsqueda de la rentabilidad económica y financiera de los agentes económicos, ya sean privados o gobiernos.



Financiación en los países en vía de desarrollo

En el caso del financiamiento de la industria petrolera de los países en desarrollo petroleros (PEDP), se han estado presentando distintas circunstancias en el proceso de crecimiento de su capacidad de producción. Algunas ligadas a factores políticos, económicos y sociales, mismos que interactúan en distinta medida e inciden sobre la determinación de canalizar recursos de inversión a la industria petrolera.


El Contexto Africano

Una de las condiciones que limitan el financiamiento a las empresas petroleras estatales de los países en desarrollo como los africanos, es la debilidad financiera aparente de sus Gobiernos, quienes, en su afán por aminorar los desequilibrios sociales, han dado prioridad a la atención de las demandas sociales y estabilizar sus economías sin tener a priori programas económicos sólidos que garanticen la creación y generación de riqueza de manera sostenible. Por lo anterior, los requerimientos financieros para la creación de infraestructura nacionales y el know how para la producción de hidrocarburos han competido con la construcción de escuelas, carreteras y hospitales, entre otros. Proyectos que en la mayoría de las ocasiones no suelen tener una justificación económica inteligible.


En muchos casos, se observa una creciente debilidad financiera de los países en vía de desarrollo, pero también de sus empresas petroleras estatales. El principal mecanismo de financiamiento del crecimiento de sus industrias petroleras, el endeudamiento externo va agotándose, en virtud del incremento en el riesgo país tanto por el efecto de la citada deficiente administración de la renta petrolera, como de los vicios generados en sus estructuras productivas derivados de la falta de competitividad, tecnología, burocracia, problemas políticos y sociales. Afortunadamente se están abriendo posibilidades a varios países de acceder a los mercados financieros internacionales a condiciones competitivas.


Se pueden identificar distintas alternativas creadas por los países en vía de desarrollo para atraer recursos de inversión e incentivar sus sectores de hidrocarburos. Uno de ellos es el permitir la participación de las empresas privadas en el capital social de las empresas estatales (como el caso de Petrobras) e incluso la venta total de la compañía petrolera (como en Argentina con YPF). En este caso, la aportación de recursos para la inversión en el crecimiento de las compañías vendríá de los aumentos de capital y de la captación de recursos de deuda contratada con el apoyo de los privados. Desafortunadamente, el sector petrolero africano no acaba de alinearse a este tipo de financiación (la entrada de capital privado en las empresas estatales), lo cual constituye un auténtico freno para el desarrollo y expansión de la industria petrolea africana.




Los Contratos de Participación en la Producción. ¿Un modelo obsoleto para los tiempos que corren?

Soy de la opinión de que los Contratos de Participación en la Producción (los llamados CPP) que utilizan los países africanos productores de petróleo para la exploración y producción de sus hidrocarburos, si bien que han permitido al continente amasar ingentes cantidades de dinero; constituyen hoy un autentico freno para la modernización de un sector tan vital para las economías africanas como lo es el petrolero.


Pues en los CPP, los países productores de petrolero no asumen riesgos asociados a la exploración de hidrocarburos (no ponen ningún centavo) en la fase exploratoria, dejando toda la carga y riesgos financieros a la multinacional de turno, ignorando el peaje a pagar para acceder a los recursos en caso de un descubrimiento comercial, puesto que la multinacional acaba imponiendo condiciones desfavorables al país anfitrión, lo que llamamos “ Goverment Take” en el mundo petrolero.


Este estado de cosas ha permitido la proliferación de empresas estatales zombies que dependen totalmente de la tecnología y del know how de la multinacional con la que están asociadas en un determinado CPP, empresas que tras mas de 50 años de actividad petrolera, han sido incapaces de establecerse como líderes en el continente, controlar sus recursos naturales y el destino de su continente en materia energética. Si una empresa privada como Springfield Group de Ghana liderada por Kevin Okyere ha sido capaz de meterse en la actividad exploratoria obteniendo buenos resultados, que nadie me diga que las NOCs africanas que cuentan con más recursos financieros y apoyos políticos son incapaces de hacer lo mismo si realmente se lo propusieran.


En un mundo en el que la financiación de proyectos petrolíferos se hace cada vez mas difícil a través de las instituciones bancarias extra-africanas debido a las presiones ejercidas por los lobbies extremistas medioambientales; el sector de hidrocarburos del continente africano tiene que ponerse las pilas para diseñar un modelo petrolero en el que los países productores controlen realmente sus recursos naturales; este control pasa inexorablemente por la asunción de responsabilidades inherentes a la actividad petrolera ( poner el dinero, dominar los procesos de exploración, producción, transporte hasta los mercados internacionales, del refino, del marketing, etc) , en otras palabras, controlar toda la cadena de valor para que genere mas riqueza dentro del continente africano.


Financiación del sector petrolero africano con dinero africano.

Que nadie me diga que no tenemos los recursos financieros para afrontar los retos y costes asociados a la actividad petrolera, esta asunción es una falacia y ha de ser combatida vigorosamente. En efecto, se estima la producción media diaria de crudo del Continente africano en unos 8.5 millones de barriles durante el año 2022; todos los gobiernos de países africanos productores de crudo han utilizado unos precios de crudo que están en un rango de 40$ y 45$ dólares el barril a efectos de cálculos para la preparación de los Presupuestos Generales de sus Estados. El precio de crudo en los mercados internacionales esta cerca de los 90$ el barril hoy en día, con una tendencia clara hacia los 100$ el barril antes del mes de junio del 2022.


En otras palabras, los gobiernos africanos productores de petróleo tendrán al final del año 2022 un excedente de fondos provenientes de la venta de crudo ( precio real del crudo en los mercados internacionales – precio para fines presupuestarios ) * Producción total de crudo para el mismo periodo) de aproximadamente 171 Mil millones de dólares USA; con esto se demuestra sobradamente que África tiene el músculo y la capacidad financiera para afrontar los retos de su industria petrolera, de asumir su responsabilidad moral ante la comunidad internacional para proveer de energía eléctrica a mas de 600 millones africanos que siguen sumidos en las mas absoluta miseria energética, y para asumir de una vez por todas el control de su industria petrolera a través de sus empresas nacionales competitivas y eficientes capaces de competir en el escenario global y forjar un modelo energético propio africano que se ajuste a nuestras realidades económicas, financieras y culturales.


Ningún pueblo ha salido del subdesarrollo y de la dependencia económica y financiera gracias a la ayuda internacional o a través del endeudamiento sin sentido; los países avanzan gracias a la visión y la capacidad de liderazgo de sus dirigentes (políticos y privados) cuando asumen sus responsabilidades históricas.


Con respecto a la dependencia de la ayuda extranjera, no conviene olvidar que ésta va generalmente ligada a condicionamientos que, nos guste o no, afectan la dinámica económica, política y social de un país. Resulta difícil argumentar que un país tenga que dar recursos a otro país sin que pueda otorgar condiciones a esta financiación, pero resulta asimismo difícil negar que la recepción de la ayuda a condiciones fijadas por externos puede condicionar el poder político y económico de un país. Por otra parte, la dependencia de este tipo de fondos aumenta la incertidumbre del país receptor, ya que estos son generalmente volátiles e impredecibles y suelen, como es el caso en este momento, disminuir en circunstancias adversas como la crisis actual.


Conclusión

África Subsahariana es la región más pobre en términos económicos, con menores índices de desarrollo y donde una gran parte de su población vive en condiciones de absoluta pobreza, incluyendo la pobreza energética como viene recogido en el “ The State of African Energy 2022” publicado por la African Energy Chamber #AEC donde se indica la penuria y pobreza energética que padecen 600 millones africanos.


Es en este sentido que llamamos a los líderes políticos africanos a la razón, invitándoles a destinar el 10% (17 Mil millones de USD) provenientes del excedente de fondos que se obtengan de la venta de petróleo durante el 2022 para la creación de un banco panafricano que se dedicaría exclusivamente a la financiación de proyectos energéticos en el continente.


Por Leoncio Amada NZE, Presidente Ejecutivo de la African Energy Chamber zona CEMAC y Presidente de Apex Indistries.


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