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Covid19; oportunidad histórica para la transformación y diversificación de las economías de la CEMAC

En chino, la palabra crisis se compone de dos caracteres. Uno significa peligro y el otro oportunidad.

A pesar de que en el mismo momento de producirse una crisis no solemos ver las oportunidades, podemos decir, que las crisis nos llevan a situaciones que nunca hubiéramos conocido obligándonos a tomar decisiones que nunca hubiéramos tomado.

Desarrollar la Inteligencia Apreciativa nos permitirá ver las oportunidades que acompañan una crisis.

Un buen ejemplo es la siguiente historia: Un barco español, en el siglo XVIII, arribó a las costas de Dundee, Escocia, con un cargamento de naranjas. El capitán del barco ofreció a James Keiller el cargamento de naranjas y muy pronto llegaron a un aparente buen trato; en poco tiempo, Keiller, descubrió que la mayoría de las naranjas estaban pasadas y se habían vuelto amargas. Por tanto, sabía que era imposible venderlas reconociendo que se enfrentaba a una gran pérdida económica. Hasta entonces, las naranjas sólo eran consumidas en zumo o frescas. Todo esto iba a cambiar gracias a la Inteligencia Apreciativa de James Keiller.


Mermelada, procede de “marmelo”, palabra portuguesa que significa membrillo, una fruta que en el siglo XVIII era ideal para preparar en conserva o para elaborar confituras. Keiller, puso en funcionamiento su Inteligencia Apreciativa, utilizando naranjas en lugar de membrillos con el fin de preparar confitura; se dio cuenta que la nueva mermelada tenía un sabor muy característico y una gran aceptación. Por todo ello, montó una empresa que cambió el futuro de la familia Keiller, dedicándose al negocio de lo que hoy en día conocemos como “mermelada de naranja amarga”


De manera retrospectiva y analizando otro ejemplo histórico, podemos citar al economista británico John Maynard Keynes, quien compareció ante un comité del gobierno británico. El mundo se hundía en la Gran Depresión; en su alocución exhortó a quienes lo escuchaban a superar la estrechez mental de la burocracia y observar el panorama completo. Aún faltaban seis años para que Keynes publicara su obra decisiva, “Teoría general”, pero ya anticipaba las agudas observaciones que luego plasmaría en su libro: “Entramos en un círculo vicioso: no hacemos nada porque no tenemos dinero, pero es precisamente porque no hacemos nada que no tenemos dinero” dijo.

Keynes quería salvar la economía de mercado y, en una era de comunismo y fascismo, lo atemorizaban las consecuencias políticas de no hacerlo. Su llamado a superar los intereses estrechos no encontró eco. La reacción de los gobiernos ante la Depresión fue ineficaz. Las naciones se entregaron a políticas competitivas de egoísmo nacional. Y llegó la catástrofe. Sin embargo, las ideas de Keynes, surgidas de la oportunidad impuesta por la crisis, ejercen influencia aún hoy. Él y otros hombres de su generación crearon el sistema multilateral que todavía perdura y al que los países africanos en general y los de la zona CEMAC tienen que adherirse sin la mínima garantía de que sus intereses vayan a ser necesariamente considerados y evaluados en su justo valor en este ajedrez global.

Lo que Keynes y los demás lograron, aun en el fragor de la Segunda Guerra Mundial, se debió a la combinación de ideas respaldadas por acciones. Ayudaron a crear la estructura económica de la posguerra. Sentaron las bases para la conformación del Grupo del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y lo que luego se convirtió en la Organización Mundial del Comercio.


En tiempos de crisis profundas, los pueblos están mas preparados psicológicamente para afrontar y aceptar reformas y cambios estructurales que les planteen sus dirigentes para con el funcionamiento y la articulación de la estructura socioeconómica. Es en este sentido que la crisis del Covid19 representa una oportunidad histórica para los países de la zona

CEMAC para iniciar reformas estructurales de calado en sus modelos económicos y sociales. Reformas que en otro contexto histórico serian muy difíciles de emprender e implementar con la finalidad de alinearse definitivamente a modelos que garanticen un crecimiento económico sostenible, prosperidad y bienestar de sus pueblos.


Hoy no debemos rehuir la tarea de unir ideas y acciones. En un tiempo en que se ha perdido la confianza, necesitamos hechos que restablezcan la fe del público, de las empresas privadas, de la sociedad civil, de los inversores extranjeros, ect…, hechos que demuestren que los gobiernos y las instituciones de la subregión CEMAC están a la altura del desafío que afrontamos. Ante una crisis de la magnitud e implicaciones como la del Covid19, es más riesgoso, irresponsable y peligroso hacer muy poco que hacer mucho. La materialización de estas acciones requiere de un alto sentido de responsabilidad y valentía de los lideres políticos, económicos y sociales de la subregión.


La zona CEMAC compuesta por 6 países y con una población aproximada de 54 millones de habitantes, con una economía dominada principalmente por el sector petrolero que representa el 80% de las exportaciones y el 75% de los ingresos fiscales del bloque económico según el Banco Mundial y el FMI y con una tasa de crecimiento del PIB per cápita por debajo del 1,5%. Es una de las áreas mas expuestas a la fluctuación de precios del petróleo en los mercados internacionales y será la zona económica más afectada en todo el continente africano por la crisis del Covid19 debido a la poca integración y diversificación de las economías que componen dicho bloque económico.


En la subregión de África Central, países como Gabón, Congo, Chad y Guinea Ecuatorial estarán entre los más afectados en términos económicos dado el peso de las exportaciones de petróleo en las exportaciones totales. En un escenario de US $ 30 / barril, esto supone una reducción del 50% en los ingresos de exportación de petróleo causada por una contracción de la demanda y el precio con sus implicaciones negativas en los programas sociales estatales. Esto último, como resultado de la destrucción de la demanda del petróleo en los mercados internacionales y la guerra de precios de crudo entre Rusia y Arabia Saudita que hizo que por primera vez en la historia de la industria petrolera, el barril cotizara en números negativos en los mercados internacionales.


La situación económica de la subregión arriba descrita necesita de un análisis pragmático y valiente para emprender reformas estructurales que permitan a la zona CEMAC salir del estado de letargo en el que se encuentra. A pesar de la situación actual de la industria petrolera, el sector seguirá siendo la locomotora de la actividad económica de la subregión, pero deberá ser desde un nuevo paradigma económico-financiero en el que los ingresos petroleros sirvan realmente para financiar y diversificar la actividad económica que permita la creación de un tejido empresarial regional capaz de competir al más alto nivel con otras empresas de otros polos económicos. La puesta en marcha de políticas de diversificación de la actividad económica, en combinación de un fuerte componente de Contenido Local dentro del sector petrolero a través de la implementación de proyectos Downstream de transformación de productos petroleros para incrementar localmente el valor de cada barril de crudo producido en la subregión, se hacen imperativas y necesarias. Una industria petrolera regional e indígena fuerte, dinámica e innovadora y con acceso a la financiación, actuará de catalizador e impulsor que permita el despegue de otros sectores económicos en todos los países de la zona CEMAC. Las políticas de Contenido Local han de pasar de ser meras regulaciones y leyes adoptadas por los parlamentos nacionales, a implementarse realmente sin por ello poner en riesgo la continuidad de las operaciones en el sector petrolero.


Para que el sector petrolero se consolide como la locomotora que permitiría el resurgimiento de otros sectores económicos; la aceleración de la integración física y comercial de toda la subregión de África Central, especialmente los Estados miembros de la CEMAC ha de ser priorizada por todos los actores económicos y políticos en pro de la diversificación económica y la industrialización inducida por un comercio transfronterizo mas distendido aprovechando las oportunidades y sinergias que ofrece la transformación digital y la integración regional impulsada por el Área de Libre Comercio Continental de África (AfCFTA). África central no puede avanzar considerablemente con proyectos nacionales e intrarregionales con su estado actual de baja diversificación económica. Las instituciones de la subregión han de tener el coraje y la voluntad de profundizar la integración económica y financiera entre todos los países del polo económico a través de políticas que impulsen un mayor reparto de ingresos, coordinación fiscal y un presupuesto común, con el fin de mitigar el criterio de “riesgo país” a la hora de negociar con acreedores internacionales o empresas de otros bloques económicos para la financiación e implementación de proyectos en la región CEMAC.


La integración económica en la zona CEMAC puede verse favorecida por el advenimiento del Área de Libre Comercio Continental de África (AfCFTA); que requiere de un cambio de paradigma hacia una mayor diversificación horizontal y vertical de los productos de exportación. El AfCFTA tiene un inmenso potencial para contribuir en la diversificación de las economías de la CEMAC, profundizando en la sofisticación de los productos de exportación.


En esta nueva etapa de cambios continentales como la implementación del (AfCFTA), los países de África Central deben atreverse a utilizar políticas monetarias expansivas, incluida la flexibilización cuantitativa que implica la inyección de dinero en el ecosistema productivo por parte de los gobiernos y otros estímulos, como medidas a corto plazo. Estas son solo medidas temporales para navegar la crisis; porque para salir de este circulo vicioso de vulnerabilidad ante los choques externos, los países de la subregión de África Central deben invertir en los fundamentos de la diversificación de sus economías, tanto horizontalmente a través del aumento en el número de exportaciones de productos y verticalmente al profundizar en el valor añadido de bienes y servicios. Por lo tanto, los gobiernos deben intervenir para crear el entorno de negocios propicio para que estos cambios sucedan, mejorando las posiciones de los países de la CEMAC en los índices del “Ease of Doing Bussines”, instituyendo y monitoreando las políticas de contenido local con la finalidad de localizar las adquisiciones de servicios, que en varios casos representan el 60% de los OPEX de las grandes empresas que operan en el continente.


Los gobiernos deberían igualmente facilitar la participación de las pequeñas y medianas empresas (PYME) en las cadenas de valor locales y regionales mediante el desmontaje de las barreras arancelarias y no arancelarias, trabajar hacia y para una integración real de las economías de la subregión CEMAC; estas iniciativas han de tener al sector privado como maestro de orquesta a la hora de diseñarlas, para cerciorarse de que la burocracia gubernamental no descarrila los objetivos propuestos. La participación de las empresas locales y regionales en la redefinición de la arquitectura económica de la subregión hacia la tan añorada diversificación económica ha de ser basada en la meritocracia y en las competencias de las que dispongan dichos actores económicos.


Es utópico hablar de diversificación económica de la subregión CEMAC en la ausencia de un sector bancario y financiero solido a la altura de las circunstancias que exige el momento y que sea capaz de acompañar en la transformación de las economías de los países de la subregión. El banco central BEAC y todas las instituciones financieras de la subregión CEMAC han de revisar su rol y su papel en la financiación de la actividad económica. La implantación y utilización de las nuevas tecnologías como las plataformas de mobil banking, mobil Money y otras innovaciones tecnológicas en el sector financiero permitirían y facilitarían la creación de nuevas SMEs. Los bancos han de abandonar su confort zone en el que han estado actuando y operando hasta ahora como meras cajas de ahorro, y pasar a la actividad bancaria real que no es otra que la de financiar la actividad económica, favorecer y crear las condiciones en el mercado financiero que permitan un crecimiento económico sostenible.


En comparación con los sectores bancarios de otras subregiones económicas del continente africano, se puede concluir que el sector bancario de la CEMAC es el menos desarrollado y requiere de una profunda reforma estructural para afrontar los retos económicos y financieros a los que se enfrenta la subregión del África Central.


No podemos cansarnos de repetir, enfatizar y abogar por la diversificación económica y la industrialización en África Central, porque si los Estados miembros no abordan sus problemas estructurales ahora, se enfrentarán a los mismos problemas en el futuro, pero con mucha mas virulencia ante cualquier “tormenta” internacional. Ese es el círculo vicioso de la dependencia de la venta de materias primas en la zona CEMAC que la crisis del Covid19 ha venido a poner al descubierto.


De nosotros dependerá convertir esta crisis en una oportunidad histórica que nos permita transformar definitivamente las economías de nuestra subregión, armonizar y converger nuestro sistema económico-financiero y crear un tejido empresarial regional capaz de competir en la arena internacional.


Si no lo hacemos ahora, posiblemente habremos perdido para siempre el tren que conduce hacia un desarrollo sostenible.


Las crisis, como dicen nuestros amigos chinos vienen acompañadas de oportunidades.




Leoncio Amada NZE

Executive President AEC CEMAC

CEO and Founder APEX INDUSTRIES






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